Transitar de una educación presencial a una educación en línea no es tarea sencilla. Generalmente en la educación presencial, el docente es quien, con base en el plan de estudios, prepara las informaciones, las actividades, la sesión en general. En la educación en línea, nos enfrentamos a un nuevo modo de trabajo. La mayor parte de los espacios para los cuales vamos a ser facilitadores, ya fueron diseñados por alguien más, y nuestro deber es dominar esos contenidos para aclarar dudas, y conocer las actividades y las rúbricas de evaluación, para saber cómo calificarlas. No somos ya nosotros los diseñadores únicos de lo que vamos a enseñar, y a veces, ni siquiera nosotros las generaremos, porque se crean temarios con base en los planes de estudio institucionales.
En esta nueva etapa tenemos que ser más consultores y creadores de información, debemos colaborar en equipos, no sólo con los estudiantes, sino con otros docentes, para la evaluación de los entornos que estaremos empleando, aunque también se nos remitirá a un espacio más privado porque estaremos trabajando por nuestra cuenta, con nuestros alumnos, a partir de un mediador que es la tecnología.
Asimismo, ser facilitadores no nos resumirá como transmisores de la información, sino como ayudantes de la formación escolar que les permita a los estudiantes ser críticos, creativos y creadores. No obstante, también es importante señalar que no nos convertiremos en técnicos de la producción de informaciones, sino en generadores de recursos que permitan aprovechar la tecnología enfocándola a la finalidad pedagógica.
Son demasiados los retos a los que nos enfrentaremos, pero si no los tomamos en su justa dimensión y para el objetivo que son planeados, no podremos transitar a esta nueva forma de enseñar y de seguir aprendiendo.
Agradeceré sus comentarios. Saludos cordiales.
Mtro. Alex Palacios
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